La tempestad del chavismo

| MAX SCHMID URDANETA |

OPINIÓN

HEMOS SEMBRADO estos vientos y recogido estas tempestades. Este sería el prólogo o epilogo, según se prefiera, de un texto dirigido a explicar lo que está sucediendo en Venezuela. El discurso político que desarrolla el presidente Chávez no beneficia ni propicia en nada un proceso de encuentro y solución de los problemas del país. En una etapa inicial el discurso se había centrado en criticar lo interno y opuesto, ahora también se critica lo externo (que se intuye como opuesto). Un dirigente político, y más en la situación en la que se encuentra Venezuela, debe medir mucho sus palabras y sus actos. Ambos deben ir acompañados de sosiego, respeto y mucha diplomacia, tanto interna como externa. La intolerancia no lleva a buen puerto y no todo el que nos adversa es nuestro enemigo. Una verdadera revolución nos debe hacer mejores a todos, ésta nos ha hecho peores. Los últimos atentados a sedes diplomáticas son una prueba de ello. Los venezolanos no somos xenófobos ni queremos serlo. No quisiera exagerar, pero a este ritmo las tempestades las recogerán en la ONU.