22 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

SI NOS quedásemos sólo con las dos palabras que la forman (Astro y Biología), podríamos tener una pobre impresión de las ambiciones científicas que se encierran en ella. La Astrobiología es la ciencia que se encarga de estudiar la vida en su sentido más amplio: origen, condiciones para que surja y se desarrolle, evolución, extensión y presencia en el Universo, futuro en la Tierra y en el resto del Cosmos, etc. Es decir, la Astrobiología trata de buscar respuestas a todas las preguntas sobre la vida: ¿Cómo surgió? ¿Existe sólo en la Tierra o también hay vida en otros cuerpos celestes? ¿Es frecuente o rara la vida en el Universo? Ampliando más el horizonte, la Astrobiología busca la existencia de conexiones entre el origen del Universo (Big-Bang) y el origen de la vida. Ante este planteamiento tan ambicioso y profundo, está claro que no existe ninguna disciplina particular que pueda cubrir los objetivos de la Astrobiología. Será necesaria la concurrencia de biólogos, físicos, geólogos, químicos, matemáticos, ingenieros, astrofísicos, bioquímicos, microbiólogos, etc. También de expertos en: informática avanzada y simulación, genómica, robótica y exploración espacial, existencia de vida en condiciones extremas, etc. Todos ellos han de aunar sus saberes y lenguajes diferentes, sus visiones especializadas y limitadas de sus parcelas de la Ciencia o de la Tecnología, para que la Astrobiología pueda llevar a buen término su cometido de averiguarlo todo sobre la vida. Se está usando la palabra transdisciplinaridad, no admitida por la RAEL, para referirse a la unificación de toda la disparidad de disciplinas que concurren en la Astobiología. El Centro de Astrobiología (CAB), inaugurado recientemente en Torrejón de Ardoz está diseñado para propiciar el encuentro entre los científicos que allí trabajan, buscando el objetivo de explicar la vida.