Francia va en serio

| ENRIQUE CURIEL |

OPINIÓN

17 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

A LA HORA de la noche en que escribimos sólo sabemos que se conseguirá un compromiso de mínimos en el Consejo extraordinario convocado por la presidencia griega, pero todos son conscientes de que las espadas están en alto a la espera de la nueva reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Europa, tras las amplísimas manifestaciones de sus opiniones públicas el sábado pasado, se enfrenta a una crisis sin precedentes que afectará a su propio futuro y a la naturaleza de su proyecto político. Las declaraciones de Jacques Chirac cuando llegaba a la reunión de Bruselas no han podido ser más explícitas para conocer el nivel que alcanzan las discrepancias con Wa-shington. Francia, ha reconocido su presidente, no es partidaria de una segunda resolución del Consejo de Seguridad que implique el reconocimiento de la «inevitabilidad» de la intervención armada contra Irak, porque, en tal caso, «Francia no podría votarla». Es decir, Chirac anuncia un posible veto de Francia a la resolución, lo que abocaría a Bush a iniciar una guerra al margen de la ONU y de la legalidad internacional. Washington ya sabe a qué atenerse. ¿Cuál es el fondo de la cuestión? Nunca, ni la OTAN, ni la Unión Europea, habían estado sometidas a tal contundencia en las discrepancias internas en relación con el vínculo transatlántico. Pero la cuestión no es menor. El giro que ha introducido el equipo republicano de Bush, tras el 11-S, en la política exterior de EE. UU., puede cambiar el mundo. En realidad, lo que pretende Bush es que las Naciones Unidas legitimen el principio de guerra preventiva en relación con Irak, que, de ser aceptado, pondría en cuestión los principios de la Carta fundacional de la ONU al convertir el derecho de injerencia en un nuevo vector de la política internacional. Si Europa acepta tal circunstancia, su presencia política en el nuevo siglo, en el mundo de la globalización, resultaría anulada.