El Club Atómico

CARLOS FERNÁNDEZ

OPINIÓN

04 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

POCOS DUDAN de que el club más selecto, y temible, del mundo es el Club Atómico. El socio fundador fue Estados Unidos, con el lanzamiento de la primera bomba (bautizada como Little Boy ) sobre Hiroshima (Japón) el 6 de agosto de 1945, a la que seguiría otra sobre Nagasaki. La primera causó cien mil muertos y la segunda «sólo» 35.000, a pesar de ser de mayor potencia, debido a la orografía de la ciudad, rodeada de montañas. La URSS fue el segundo socio del Club, con otra bomba atómica probada con éxito en 1949, y de la que dudó el propio Franco (manifestó a la agencia Efe, el 9 de noviembre de 1949, que pudieron ser 3.000 toneladas de dinamita, por un valor de 30 millones de pesetas). Los siguientes socios fueron Inglaterra, en 1952; Francia, en 1960, y la China Comunista en octubre de 1964 (en junio de 1967 lo haría con la bomba de hidrógeno). La primera prueba de la India ocurrió en 1974. Después vendrían Pakistán, Israel y Corea del Norte, aunque estos últimos no hicieron pruebas, sino que poseían la tecnología suficiente para hacerlas. Con la intención de contener las ansias armamentísticas del Club Atómico, la ONU aprobó, el 12 de junio de 1968, el tratado de no proliferación nuclear, al que le seguiría, en 1991, la firma de otro entre Rusia y Estados Unidos de reducir sus arsenales a sólo 6.000 cabezas nucleares por bando. O sea, que en vez de tener potencia para destruir la Tierra tres veces se conformaban con hacerlo una vez. La OTAN, por su parte, también decidió unilateralmente reducir el 60 por ciento de sus armas nucleares. Los únicos socios que abandonaron el tratado de no proliferación son Pakistán y Corea del Norte, países en los cuales sobrevive un régimen comunista a la antigua usanza y en donde la población padece unas hambrunas más propias de la Edad Media que de los tiempos en los que vivimos.