El transbordador espacial

OPINIÓN

03 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL TRANSBORDADOR espacial es un vehículo reutilizable, que despega como un cohete y aterriza como un avión. Los primeros lanzamientos al espacio se hacían mediante cohetes, con distintas fases. De los 110 metros de los Saturno V, usados para llegar a la Luna, solo se recuperaba el pequeño habitáculo de los astronautas (el módulo de mando). Lo demás se perdía. No están los tiempos para desperdiciar nada y surgió la idea de diseñar un vehículo que sirviese para llevar a cabo misiones en el espacio (situar satélites en órbita, construir una estación espacial), que regresase a Tierra y pudiese utilizarse en la próxima. Se construyeron los transbordadores, las primeras naves espaciales de ida y vuelta. El transbordador despega verticalmente como los cohetes. Para vencer la fuerza de la gravedad, es necesario un intenso empuje. Para lograrlo, se acoplan a su motor dos potentes cohetes propulsores y un enorme tanque de combustible externo. Antes de entrar en órbita, los cohetes y el tanque, caen al mar y son recogidos para su posterior utilización. El despegue es la operación considerada de mayor riesgo, como se puso de manifiesto en la explosión y desintegración del Challenger en 1983, apenas 72 segundos después del despegue. Para aterrizar como un avión, el transbordador ha de reducir drásticamente su velocidad y entrar en la atmósfera con el ángulo adecuado para no salir despedido o desintegrarse. El brutal rozamiento con el aire genera una elevadísima temperatura, que es soportada por las losetas térmicas que tapizan las partes expuestas al rozamiento. El día uno de febrero, el transbordador más veterano de la flota, el Columbia, se incendió y desintegró en su contacto con la atmósfera, falleciendo sus siete tripulantes. Su primera misión fue el 12 de abril de 1981 y regresaba de su vuelo número 28.