Tarde, mal pero no nunca

ARTURO LEZCANO

OPINIÓN

LA LUNA de miel con el lector parece estar eclipsándose, aunque cuantitativamente, al menos por el momento, sea ultraminoritaria la discrepancia. De pronto ya no todo son elogios para la línea informativa de La Voz de Galicia en torno del Prestige . Fernando Martín Sánchez, por tercera y última vez, pues él mismo reconoce que no es cuestión de monopolizar, pasa de reprocharnos por dos veces una supuesta campaña antigubernamental con fines interesados, en busca de alguna contraprestación, a señalar que, súbitamente, y sin duda con idénticos objetivos, este diario « (...) ha bajado el diapasón. Repase usted titulares y maneras de presentar las cosas. Es lógico entonces que me pregunte el porqué del viraje informativo (...) tengo que reafirmarme en mis sospechas, fundadas sospechas, de que detrás de la política informativa de ese periódico han podido existir intereses ajenos a la información (...) Pienso también, que al no haber editorial en La Voz « (...) los lectores tenemos que conformarnos con jefes de opinión o con 'gondredos' de turno y su coz de cada día (...)», finaliza a coces. Jabón contra el fuel Mucho más claro, y no menos contudente, se manifiesta, desde A Gándara (A Coruña) Javier Quevedo, para quien « (...) lo que parecía en los últimos tiempos una inflexible línea de crítica al gobierno por su actuación en el asunto del 'Prestige', se rompió bruscamente ayer (el sábado). Tanto la información sobre el Plan Galicia como el miniartículo de Gondredo parecen anunciar que lo mejor para luchar contra el fuel es el jabón, cosa que hay más de uno que defiende (...)» Quevedo asevera, para cerrar su correo electrónico, que « (...) Una cosa es agradecer las medidas de choque anunciadas, y otra muy distinta es caer en la genuflexión, especialmente en su caso, distinguido últimamente como disipador de las nubes de humo exhaladas por la propaganda oficial». Ambos corresponsales parecen partir de la base de que, en medios de comunicación sin tendencia, cualquier punto de vista que se sustente debe ser inamovible. Lejos de eso, y por lo que se refiere a La Voz, el único interés definitorio desde su fundación reside en Galicia, una Galicia, por supuesto, que goce de las libertades inherentes al ser humano y viva bajo un régimen que las garantice. Por lo tanto, todo lo que es útil para Galicia, es bueno, incluso la rectificación tardía, electoralista y orquestada con cierto estilo vetusto, del Consejo de Ministros en el Palacio de María Pita. Por otra parte, ni el sucinto comentario de Gondredo, ni el artículo de Lois Blanco, jefe del Área de Galicia, ni los artículos de opinión sobre el particular, constituyen en modo alguno un concurso de sahumerios. Sin duda la respuesta colectiva, espontánea en gran parte, de los gallegos y de sus amigos deinteresados de fuera de Galicia, han sido el primer y eficiente 'lobby' de este golpe de timón del Gobierno. Pero, sin ánimo de nos gabar, la línea inequívoca de este periódico, el primero en circulación en esta tierra, algo debe de haber tenido que ver, ¿no les parece? Aunque tarde y mal, entre todos hemos evitado que se evitase el nunca. Ahora sólo resta hacer real el «nunca máis» del eslógan de tanta fortuna pese a su falta de originalidad.