Que llueva

La Voz

OPINIÓN

PACO SÁNCHEZ

15 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

DESDE luego, a veces se me ocurren unas cosas rarísimas. El otro día me dio por imaginar, vaya bobada, qué ocurriría si Estados Unidos y sus aliados lanzaran sobre Irak, en vez de las bombas habituales, tan brutas ellas y tan así, el equivalente a su precio en billetes de un dólar. Una necedad, claro: se perderían muchísimos. No tantos de todos modos como los que se perderán inexorablemente y con harto daño de personas inocentes si arrancan la guerra tan anunciada. Mejor sería que llovieran dólares. Más eficaz. Quizá, eso sí, de una manera organizada, en forma de inversiones de las que desarrollan. Porque, encima, esto en Irak es más posible que en los otros países musulmanes: a pesar del sistema dictatorial de Sadam Huseín, es el estado más abierto de la zona, al menos el único que permite un cierto multiculturalismo, un mínimo diálogo con ideas ajenas al Islam. Irak podría haber sido una cuña de libertad en un área donde proliferan los fanatismos fundamentalistas, si en lugar de aislarlo y embargarlo de un modo brutal doce años, se hubiera potenciado su desarrollo y, con él, las ansias de libertad y paz que albergan todos los pueblos. Lo borramos del mapa y... ¿Después qué? Estamos a tiempo.