ES UNA OBVIEDAD decir que el mejor activo de un pueblo son las personas. Es una redundancia afirmar que la vida desarrollada en un país culto, democrático, innovador y cualificado, está llena de atractivos y de mayor bienestar. Es una evidencia reiterar que existen indicadores diversos para medir el capital humano de los países, así como las políticas públicas que lo fortalecen. Estas políticas son la educación, la investigación, la formación profesional, las becas, el desarrollo tecnológico, los incentivos que fomentan la cultura y la curiosidad intelectual. Y los indicadores son el gasto en educación, el fracaso escolar, la cobertura de las becas, el gasto en I+D, el nivel formativo de la población ocupada, los índices de lectura, etc. Pues bien, ¿cuál es la situación de Galicia y España con respecto a los países de la UE en estas materias?, ¿se esfuerzan nuestros gobernantes en lograr convergencias con las cifras europeas? Veamos. La educación es un instrumento poderoso para fundamentar la equidad y la movilidad social. El principio de igualdad de oportunidades juega aquí un papel clave. El gasto total en educación (pública y privada) con respecto al PIB, es en España similar a la media europea (5,8%), pero su nivel obligatorio ofrece una dualización que preocupa. Así, frente a una red privada concertada donde acuden numerosos alumnos de las clases medias y altas, nos encontramos con la red pública que escolariza, casi en exclusividad, a los alumnos menos favorecidos. En la educación superior el gasto total es ya distinto (1,26% en España; 1,46% en la UE), pero la situación empeora cuando diferenciamos gasto público (0,99% en España; 1,33% en la UE) y gasto privado (0,27% en España; 0,13% en la UE). Si a todo ello le añadimos que España tiene sólo el 15% de becarios en el nivel universitario (con becas reducidas y decrecientes), frente al 40% de la media europea, concluiremos que la igualdad de oportunidades no goza de buena salud. En I+D, llevamos años observando cómo España gasta la mitad de la media europea (en términos de PIB) y como Galicia apenas supera la mitad de la cifra española. En cuanto a instrucción de la población (25-59 años), los números son también significativos. Los porcentajes de instrucción escasa y media son en Galicia 67% y 14%, mientras en la UE son 35% y 43%. El porcentaje de instrucción elevada es en Galicia 19% y en la UE 22%. En fin, existen aquí deficiencias importantes que deben ser conocidas por los ciudadanos. El gobierno defiende sólo el déficit cero presupuestario. Nosotros propugnamos el déficit cero (con respecto a la UE) en educación, sanidad, empleo y servicios sociales que ayuden a la familia.