Una Corona más social

OPINIÓN

DESDE LA CORTE

25 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTE AÑO, los nacionalistas no podrán hacer grandes críticas al mensaje navideño del Rey. Si las hacen, es sólo porque se lo pide el cuerpo. Las palabras de Don Juan Carlos sobre la unidad nacional han sido tan medidas, tan dichas sin ánimo de molestar, que casi han pasado desapercibidas. Se han quedado en un elogio a la capacidad de la Constitución de «vertebrar a España como nación plural y garantizar los derechos y libertades de todos los españoles por igual». Hombre, si uno quiere sacarles punta, puede hacer todo un discurso alegando que el Rey no alienta la reforma constitucional, o que resalta la vigencia del modelo frente a quienes proponen su cambio. Pero no es preciso ir tan allá. El Rey está donde estuvo siempre. Hay algo que sí se acentúa en el Rey con el paso de los años: su sentido social. Todos los párrafos de su mensaje contienen al menos una referencia a los problemas sociales de este país, desde la vivienda a la droga; desde la educación a las mujeres y menores maltratados; desde el empleo a la necesidad de hacer «un país cada vez más justo». Si estuviéramos en otras circunstancias históricas, se podría hablar del Rey de los pobres . Como estamos en una economía que, al decir real, resiste bien las dificultades externas, hemos de hablar de un monarca sensible a las injusticias. Lo demostró el día que se presentó en Galicia para contemplar lo que calificó como «calamidad» del Prestige . Y lo volvió a demostrar en este mensaje, donde la tragedia del mar gallego ha sido su eje fundamental y le ha servido para elevar el medioambiente al catálogo de inquietudes de España y de la Corona. Una vez más, le salió la expresión «todos unidos», en clara apelación a los políticos que chapapotean en el fuel. Cuando hoy o mañana volvamos a ver las grescas de los partidos y del Gobierno, los mortales tendremos un pequeño consuelo: también los reyes predican en el desierto.