LA INVITACIÓN para que Ana Botella acompañe a Alberto Ruiz-Gallardón en la candidatura popular al Ayuntamiento de Madrid ha devuelto protagonismo a las elecciones locales madrileñas, restando lo propio a la candidata socialista, Trinidad Jiménez, que no gana para sustos. Primero fue el sofocón por Gallardón y ahora por Botella. Algunos finos analistas ya van más lejos en sus predicciones y sugieren que el segundo puesto de la mujer de José María Aznar encierra la jugada de suceder a Gallardón en el sillón municipal cuando éste haga valer sus bazas para las generales del 2004. Gallardón es candidato en Madrid porque era el único político del PP que las encuestas daban como garante de la mayoría absoluta en la capital del reino. Si las urnas confirman este pronóstico y permiten retener al PP la alcaldía que más proyección mediática, política y psicológica otorga al partido gobernante, no es aventurado pronosticar que Gallardón, que nunca ha negado su legítima ambición política a suceder a Aznar, haga valer su triunfo absoluto en Madrid para lograr su objetivo en el 2004 sin esperar al 2008. Gallardón sabe los votos que Ana Botella lleva al molino popular y por eso le ha hecho una oferta que refuerza el ticket y le permite un nuevo movimiento en su particular tablero de ajedrez. José María Aznar, alquimista de la fórmula Gallardón para Madrid, puede que no esté lejos tampoco de la de Ana Botella. Después de anunciar a destiempo su negativa a una segunda reelección, el presidente del PP quiere quedarse entre las probetas, los alambiques y los matraces para cocinar las fórmulas magistrales que mantengan al PP en el poder durante otros cuantos años. Desde el laboratorio de la Fundación para los Análisis y Estudios Sociales (FAES), Aznar organizará no sólo su futuro político, dentro y fuera de España, sino también el vivero de las ideas del Partido Popular y las pócimas para enfrentarse a la oposición política y dar respuesta a los problemas de la sociedad y de los ciudadanos. El nutriente y el corpus doctrinal, en definitiva, del centro liberal y reformista. Sus cuadernas.