Roldán se va de puente

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

28 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

PARECE SER que por fin Roldán se nos va de puente. A celebrar el día de la Constitución, o el de la Purísima, o el de lo que sea, según gustos, porque en España hasta en esto de los puentes está todo revuelto. Políticamente correcto es que todo reo tenga derecho a la reinserción social. Cosa progresista es y por tanto no habría más que decir. ¿O sí? Cabe indicar que no se entiende bien la cosa desde una perspectiva civil y laica. Todo esto huele a reminiscencias de la vieja moral católica: Un pecador va al confesionario, el confesor de vigilancia penitenciaria le fija la penitencia y le absuelve de sus pecados y ahí queda eso. No hace falta restituir lo robado, ni el perdón de las víctimas o perjudicados. El confesor es responsable ante Dios, pues presuntamente Él ha instituido tan singular monopolio, pero no ante la Historia, y así nos va. Pero los que no confundimos la Ley civil con cualquier suerte de shariah religiosa, no entendemos que un reo pueda ser considerado rehabilitado cuando no ha devuelto lo que se ha apropiado ni parezca que haya pedido disculpas. Y eso que se trata de un reo especial que ha sido condenado por graves delitos para cualquiera, más graves aún en quien el poder político y la sociedad al final, le ha confiado el deber de defenderla de los crímenes, se quede con partidas destinadas a ese fin e incluso con la de huérfanos de agentes muertos en acto de servicio. Los antiguos penalistas espiritualistas concebían el delito como un desajuste entre el nivel de conciencia del delincuente y el imperante en la sociedad en que vive. Que la evolución debe enseñar a bien obrar y que parte de esa enseñanza está en recibir las consecuencias de los propios actos. Pero en todo caso, la sociedad debe defenderse, de modo que éste debe ser un objetivo al menos tan respetable como el de buscar la rehabilitación real o aparente del reo.