DE SOL A SOL
23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.TIERRAS bravas la del Barbanza y la de la Costa da Morte. Dejo atrás las torres desdentadas de Catoira y su chalupa vikinga para seguir el curso de la mancha. Veo el puño de A Curota. Hay un viento racheado, frío, que pela, como cabreado. Me acompañará de Corrubedo a Caión por casi las mismas carreteras del tercer mundo por las que iba mi padre hace treinta años. El cielo sobre las playas es de película de Hitchcock, Los pájaros . Revuelo de gaviotas (serán las mismas del anuncio del PP) sobre el lodo negro, como si estuviesen sobre un estercolero, el estercolero del Prestige . Llueve con rabia, pura munición contra los cristales. Esta tierra está maldita, maldita de políticos. Hay que darles donde les duele, en lo único que les duele, los votos. Quitarles las papeletas por esta papeleta. El mar es negro, por momentos. El petróleo ha cambiado los atlas de sitio. Este mar negro de Galicia ya no tiene aquellos ojos azules o verdes, recién lavados. El ritmo pesado, lento, de plomo, de las olas es un llanto. Visito las espaldas de arena de algunas playas y un ave me guiña su sonrisa de gasolinera muerta. Las nubes se llevan en Caión, fin de viaje, la lluvia. El cielo abre su mano de luz. Ahora se ve aún más el lienzo del desastre. Bahías convertidas en arcadas de asco. cesar.casal@lavoz.es