DEMASIADO fuel para la limitada capacidad de reacción de nuestros poderes públicos. Demasiada adversidad para tan poca previsión. Demasiada confianza en que los hados, en forma de vientos favorables o de resistencia del petrolero, alejasen el peligro, solucionando el problema. Demasiada parálisis ante un gran riesgo que no acababa de asumirse. Demasiadas declaraciones tranquilizadoras (inolvidables las del ministro Miguel Arias Cañete celebrando la rápida intervención de las autoridades españolas y su previsión de que estábamos a salvo de una catástrofe ecológica). Demasiada esperanza depositada en la benevolencia del azar. Demasiada pasividad, demasiada improvisación y, a la postre, demasiada catástrofe. Nuestro país aparece «do teu negror cinguido», Prestige . Galicia rodeada por un negro cómaro de fuel. La ilusión de muchos estrangulada por las manos negras del desastre. El negro avasallamiento del progreso recordándonos que todavía no hemos salido del negro pasado. La negra resignación de muchos, que no acaban de ver el perfil fulgurante y dichoso del siglo XXI sobre nuestra tierra... El puñetero Prestige nos recuerda aquello en que debemos afirmarnos: ¡Galicia no es un basurero! ¡Nunca más!