Sollozos

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

08 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

EL PRESIDENTE Fraga se basta para gobernar Galicia en solitario. Un día de estos prescindirá incluso de los conselleiros. Cada vez que se le propone un pacto político para mejorar la situación actual del país, se muere de risa. Hace sólo unas horas acaba de sufrir el último ataque. La propuesta de los socialistas para alcanzar un acuerdo a favor de un AVE gallego con las mismas prestaciones que los de Cataluña o Levante, la ha despachado en un par de segundos. Ni hablar. El debate que la sociedad gallega mantiene abierto sobre el futuro AVE no parece haber llegado al despacho del presidente. Aunque ese debate sea fruto de la honda preocupación que los gallegos tenemos por estar convencidos de que vamos a disfrutar de uno de los ferrocarriles más lentos de Europa. Aunque muchos gallegos creamos que en un asunto de tal envergadura sea necesaria la unión de todos los esfuerzos. Pero don Manuel no opina lo mismo. Y con un desprecio impropio de quien mantiene importantes responsabilidades en un sistema democrático, rechaza, contrariamente a lo que hizo Mariano Rajoy, cualquier ayuda con un argumento de peso: los socialistas sólo quieren fastidiar. Galicia no es una cuestión personal del presidente Fraga. Es responsabilidad de todos. Como tampoco puede ser un asunto personal el que nuestro país cuente con las infraestructuras que necesita para un desarrollo deseable. Un reto de estas características precisa del compromiso de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales y hasta del apoyo de los cofrades de la Virgen de la Esperanza. Para que las generaciones futuras no nos lo tengan que echar en cara. Porque mientras don Manuel se muere de risa de las propuestas de un gran pacto, otros comenzamos a sollozar. Por nuestro futuro.