Error de análisis

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

06 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

YO NO SÉ por qué el Gobierno le da tantas vueltas al magín tratando de averiguar las causas del cabreo generalizado del personal. A estas alturas ya deberían saber que la política raras veces se comporta como una cuenta de debe y haber y que hace binomios curiosos. Ante el caso, de poco vale bajar los impuestos o reírse a carcajadas para hacerse el simpático o simular que todo va bien. Tampoco prometer electoralistamente una buena sopa en mesa bien servida produce resultado. Y en lo que a nosotros nos atañe, quizá estemos también en un error de análisis cuando nos preguntamos por la razón de nuestro cabreo y enumeramos un expediente de pequeños o no tan pequeños errores y agravios gubernamentales. Cuenta Hartley en una famosa obra la historia de un marido que siempre se quejaba amargamente de la comida, sin conseguir darse cuenta de que lo que ocurría es que ya no estaba enamorado de su mujer. ¿Y Zapatero? Heine dijo que las estrellas son «inquietos pensamientos» que tiene la noche.