EL HALLAZGO de la tumba de Tutankamón supone el acto fundacional de la moderna arqueología. La ruptura del PNV en la asamblea de Artea, en las Navidades de 1984, hizo que el «Partido del pueblo vasco» se replanteara la estrategia para llegar hasta hoy. Pero, los personajes de entonces vuelven a ser y serán los protagonistas del problema vasco de mañana. Arregui . Consejero de Cultura de un Gobierno vasco que tuvo mayoría absoluta en el Parlamento; impulsor de la radio televisión pública vasca, definida como servicio público esencial para educar(¿) a los vascos. Hoy, comentarista político, en la oposición ideológica. Guevara . Portavoz del PNV en el Parlamento vasco, brillante en la tribuna, polémico a la hora de organizar la comunidad vasca por dentro; foralista alavés que expulsó a Garaicoechea de la presidencia del Gobierno, en la asamblea de Artea, pero que se negó a ser el lendakari. Vuelve a encabezar la polémica, y es el autor de la teoría de Javier Rojo sobre Gobierno de concentración para salvar el país. Cuerda . Portavoz del PNV tras la caída de Garaicoechea, con un discurso incendiario contra el aparato de Sabin Etzea, posteriormente, en EA. Alcalde de Vitoria, que anduvo entre EA y el PNV, y que se definió como «el crítico de los críticos». Hoy, juguetón y oportunista, capaz de hacerle una mala pasada a quienes lo tengan enfrente si decide encabezar una lista al Ayuntamiento de la capital de Euskadi. Garaicoechea . Ex lendakari. Exilado en un Parlamento que lo relegó a ser uno más al servicio de un tal Ardanza; presidente de EA, cuyo nacimiento acabó con la mayoría del PNV para poder hacer la construcción nacional. Hoy, es el autor de la teoría sobre la internacionalización del conflicto. Podría haber sido un Borgia. Y, mientras tanto, el país nuestro, el suyo, el mío, contemplando como estos restos de la arqueología juegan con el futuro de los ciudadanos del norte y del resto de España.