Bush

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

BUSH PARECE que recapacita. Al fin ha dicho que todavía es posible evitar el ataque a Irak. Está lejos de nuestro alcance saber si lo ha hecho presionado interiormente o por la esterilidad de su afán de ganar la unánime complicidad europea y de la ONU en la agresión preventiva . Quizá sea tan sólo una manera de ganar tiempo para remodelar su estrategia y calmar el corral interno. Pero por una vez hay que alabar su actitud. La gente de a pie en EE. UU. no está para tales aventuras, preocupada por la proliferación de armas en manos particulares o por que no le descerrajen un tiro mientras pone gasolina. Por su parte, Europa anda también en otros menesteres domésticos, por ejemplo que Irlanda diese su sí a la ampliación, o de flexibilizar la política del deficit cero, que ya sólo Aznar abraza apasionadamente. Mientras, Japón calla y Rusia se traga los sapos a medias. Así las cosas, Bush enfunda por ahora la pistola. Pero que nadie respire aliviado: simplemente «calose el chapó y no hubo nada», de momento.