Piernas

CARLOS GARCÍA BAYÓN

OPINIÓN

22 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTO DE la barbarie del espectador de fútbol se halla en eufórica plenitud, primero porque somos bestias, luego porque lo seguimos siendo; y agresivos, gamberros, hooligans . Por eso la mejor manera de testimoniar nuestra existencia y resolver los conflictos es el cainismo. Antes las piernas más conflictivas eran las de Marlene Dietrich. Hoy las más dialécticas y conflictivas son las de los jugadores de fútbol, para las que los espectadores exigen como para Dios, caso que Dios tenga piernas, las máximas reverencias, adoraciones y respetos. Cuando se quiebra esta latría o simplemente se hiere o volcamos sobre ellas cualquier mirada oscura, la barbarie de que hablamos entra en erupción, asalta las canchas y se cumple aquello de Heidegger, pero en prosa: «El ser, o espectador, es un ser para la muerte». Muchos sabios han intentado conocer al hombre, pero hay que salir de los laboratorios, bibliotecas, teologías y sentarse en una grada del, por ejemplo, Sevilla-Betis. Así podremos llegar a la sabiduría buscada, aunque sea tarde.