«LOS LLAMADOS a la reconciliación, la rectificación y el diálogo que hizo Chávez después de recuperar el poder el domingo se hicieron aguas en la discusión parlamentaria...». Un diario caraqueño informaba con estas palabras del fracaso de ciertos llamamientos del presidente venezolano. Aplicada a planes, a proyectos... la frase hacer aguas equivale a hacer agua , es decir, significa 'presentar debilidad o síntomas de ir a fracasar'. Estos son ejemplos de ese uso: «... las finanzas del Estado hicieron aguas»; «... estas conquistas políticas hicieron aguas y naufragaron en la década de 1940». Hablando de personas, hacer aguas siempre significó 'orinar'. Ya a finales del XVI escribió Quevedo: «Gana de hacer aguas tiene, o se me antoja: mucha arena mea, piedra se le forma». El disparate surge con frecuencia en usos modernos: «Las parejas que hicieron aguas y terminaron entre papeleos en 1996 -se lee en el suplemento dominical de un diario de Madrid- fueron 83.888». Efectivamente, esas acciones suelen acabar con uso de papel, elemento del que seguramente carecían los diestros de los que hablaba una crónica en el mismo periódico: «En los toros que dieron buen juego los toreros hicieron aguas en la suerte suprema, y en los que mostraron sosería cumplieron». Seguramente son los futbolistas a quienes con mayor frecuencia se atribuyen micciones en lugares inadecuados. De un Osasuna-Zaragoza llegó a escribir un cronista: «... los rojillos hicieron aguas en el primer cuarto. El Zaragoza se aprovechó del mejor posicionamiento inicial sobre el resbaladizo césped». Y tan resbaladizo que debía de estar, recién regado. hablar.bien@lavoz.es