Toma de posiciones

OPINIÓN

SE LO HAN DICHO, alto y claro, los empresarios vascos al lendakari. No se puede romper con quienes son los mejores y más seguros clientes de las empresas de la comunidad autónoma vasca. También han dicho algo muy sensato. «Exigimos a los gobiernos que rompan la incomunicación». Mientras, los catalanes, en la visita de Aznar a la Ciudad Condal, le han dicho que no quieren ser periféricos, y que la posición de Cataluña depende de la vertebración territorial mediante inversiones en infraestructuras. Lo de siempre. «Lo que no son pesetas, son puñetas». Ya lo ven, los unos hablando o peleando por supuestos derechos históricos, los otros tratando de no perder la posición central en el mundo de los negocios y las comunicaciones. ¿Puedo sugerir que un catalán haga de mediador? Mientras, don Arzalluz, en la última homilía en el Deia , lanza una soflama en la que mezcla homenaje a la bandera de España, artículo 8 de la Constitución, e intimidación por obra y gracia del Ejército sobre catalanes y vascos, para terminar poniendo a bajar de un burro al presidente de la Xunta, al que se permite el lujo de acusar de descarado y bruto. Se olvida Arzalluz de esos Eroskis que se apropian de la actividad comercial en Galicia. La verdad es que don Xabier tiene un sambenito difícil de borrar. Mientras a ese Franco, al que siempre recuerda, los españoles lo han olvidado entre piedras del Valle de los Caídos, a él lo identifican con la jefatura de ETA. ¡Qué le vamos a hacer! Pero, si ETA hace de las suyas, tendremos que volver a leer lo que ha escrito el ilustre Burukide. No se lo pierdan. «Cada uno de los vascos debe tener presente una cosa: que si nos asustamos perdemos, y si aguantamos ganamos». A los pocos días de la soflama, el consejero de Interior insiste en incrementar los efectivos de la policía autónoma vasca, que hoy se componen de más de 7.500 armados, con una duda. ¿En caso de conflicto con el Estado, a quién sirven?