Segunda edición del Génesis

OPINIÓN

09 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

SIGUIENDO el guión de todos los años, el debate sobre el estado de la autonomía estuvo dedicado a demostrar que Galicia no es una comunidad histórica, sino un puro milagro obrado por Fraga en los últimos doce años. Antes nuestro querido país no era más que confusión y caos, el mar se juntaba con la tierra y el día con la noche, y, parafraseando el relato del Génesis, el dios de la eficacia aleteaba sobre un firmamento oscuro y sin ley de gravitación universal. Pero llegó 1990, tocaron los mil gaiteros, y empezaron los días de la creación. El primer día hizo la catedral de Santiago, la Torre de Hércules y el castro de Baroña. El segundo creó la Universidad de Santiago, la Real Academia y el Museo do Pobo Galego. El tercero fundó Pescanova, Inditex, Zeltia, Caixa Galicia y Citröen. El cuarto firmó aquel famoso convenio que le hizo dueño de todas las carreteras, trenes, autovías y aeropuertos del Finisterre. El quinto inventó la isla de A Toxa, los vinos del Ribeiro y Rías Baixas y todos los mariscos que comemos para acompañarlos. Y el sexto construyó los pazos de San Caetano y el Hórreo, la radio y la televisión gallegas, la plaza de María Pita y la Administración autonómica. El séptimo día -¡porque Fraga no descansa!- lo dedicó a la Administración única, la reforma del Senado, la regionalización europea y la autoidentificación, mientras viajaba de Libia a Sudamérica, dialogaba con Beiras y corregía los deberes de Touriño. Hasta que, terminada la obra de la creación, se fue al Parlamento y reescribió el Génesis. Por eso comprendo que, sin nada que objetar a tan magna obra, Beiras y Touriño se hayan dedicado a pasarse la factura por las oportunidades perdidas y a decidir quién de los dos va a ser la segunda y la tercera personas de la santísima Trinidad y Tobago. Ahora sólo faltan pequeños detalles. ¿Cómo vamos a organizar y financiar universidades de calidad? ¿Qué vamos a hacer con el sistema sanitario? ¿Qué pasa con una agricultura que ya no produce ni noticias? ¿Cómo vamos a organizar el espacio atlántico? ¿Qué vamos a hacer con una administración municipal ineficiente y costosa? Nadie lo sabe. Porque para eso no hubo tiempo, ni ideas, ni preguntas. Nuestra técnica consiste en gobernar el mundo por arriba y esperar a que lo demás se nos dé por añadidura. Y sería de tontos meterse en el avispero de los recursos y las prioridades si se pueden obtener mayorías absolutas vendiendo foles hinchados y proyectos del FEDER. Por eso los gallegos llevamos tres días hablando de Bush, de ETA y de la Bolsa, mientras Fraga presume de demiurgo y Beiras y Touriño celebran su derbi anual en segunda división. ¡Qué tiempos!