Rajoy, 1; Rato, 0

OPINIÓN

08 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

SI QUEREMOS conocer cómo va el ránking de la sucesión de Aznar, tenemos tres caminos: consultar con las meigas, estudiar los datos del CIS o interpretar el vuelo de los aspirantes. Propongo este último, porque ayer volaron las palabras de los vicepresidentes Rajoy y Rato. El primero habló en la radio, y se mostró indecentemente correcto: el Gobierno no ha cambiado el decretazo , sólo ha introducido algunos retoques técnicos a iniciativa de Coalición Canaria y Convergencia i Unió. ¡Qué forma de disimular!, me dije. Y no le dí más importancia. Pero a continuación habló Rodrigo Rato desde Luxemburgo o por allá. Y dijo exactamente lo contrario. Confirmó lo que habíamos visto todos, una rectificación, y añadió: «Siempre que se modifica, se rectifica». ¡Vaya!, pensé. Este Gobierno necesita un guionista que consiga poner de acuerdo los discursos ministeriales. Tampoco le di mayor importancia. Son pequeñísimas discrepancias. Después habló Jordi Sevilla, del PSOE. Se propuso pescar algo en esas aguas, y lanzó esta red: ha comenzado la guerra de sucesión. Los vicepresidentes ya dicen cosas distintas. Ha comenzado el navajeo. Este cronista, por mucho que miró, no ha visto ninguna navaja. Si ésa es toda la guerra de sucesión, el Parido Popular puede estar tranquilo. Y, por último, habló la autoridad: José María Aznar. ¿Y qué dijo el señor presidente? Lo mismo que Mariano Rajoy: que no hubo una rectificación, ni la reforma supone una marcha atrás. Examinado así el vuelo de las aves, significa que Rodrigo Rato es el más sincero, pero hay mucha más coincidencia entre el pensamiento de Aznar y el de Rajoy. Se nota que hablan más entre sí. Rato está menos en la sensibilidad de Moncloa. Y es que don Rodrigo viaja mucho. Anda siempre por Europa. Y así se pierde perspectiva. Se pierde el tono y la sintonía presidencial. Sólo se gana en sinceridad, pero la sinceridad nunca ha llevado a nadie al poder.