Los pequeños concellos

GERARDO G. MARTÍN

OPINIÓN

LOS SOCIALISTAS gallegos impulsan en el Parlamento del Hórreo una proposición no de ley para que la Xunta destine 12 millones de euros por año, durante ocho anualidades, al saneamiento financiero de los ayuntamientos de menos de 15.000 habitantes. La iniciativa trae otra vez a primer plano una propuesta que ha pasado a velocidad de meteorito por el cielo de la actualidad. Necesitamos consumir de todo y aceleradamente: también las alternativas que aparecen en el ámbito político. Era ésta la que, con la firma de Crespo, alcalde de Lalín, proponía reducir sensiblemente el número de concellos gallegos. No ha habido otra voz significativa a favor que la del alcalde coruñés, Francisco Vázquez. La Federación Gallega de Municipios corrigió de inmediato el rumbo, sustituyendo la fórmula Crespo por la menos conflictiva, y también menos eficaz, de dar servicio desde la cabecera a las comarcas. Hace casi ochenta años, Manuel Olivié, un intelectual que era secretario del Ayuntamiento de Vigo, formuló una tesis semejante a la del regidor de Lalín. En tiempos en que estaba de actualidad el Estatuto Municipal que impulsó la dictadura de Primo de Rivera, Olivié defendía la prohibición de constituir ayuntamientos con menos de 50.000 habitantes. ¿Qué va a pasar con la propuesta de Crespo, si algún día se considera? Cartagenas Los políticos desecharán la iniciativa, porque son conscientes de que costaría sangre, sudor y lágrimas llevarla adelante. Docenas de Cartagenas se levantarían en Galicia proclamándose cantones dispuestos a la lucha para no perder su identidad municipal. Es más fácil dejar las cosas como están, aunque estén mal y atenten contra el sentido común. Y a esperar que las fuerzas políticas sigan cursando peticiones para asumir la deuda de pequeños concellos que ni siquiera prestan a sus vecinos los servicios elementales, porque sufren de enanismo. Porque hay más de 300 ayuntamientos para menos de 3.000.000 de habitantes.