EL DEPORTE moderno surge en Gran Bretaña, con la reglamentación de diferentes juegos que fue aceptada universalmente. Lo que hasta ese momento dependía de la voluntad de los jugadores o de la costumbre del lugar, dio paso a los reglamentos deportivos que permitieron que todos y en cualquier lugar pudiesen competir bajo las mismas normas. Este origen del deporte moderno incorporó también una impronta o sello que se dio en llamar el espíritu del deporte inglés, fundamentado en la cortesía o caballerosidad. La victoria a cualquier precio, o la falta de respeto al adversario o al árbitro, o también a los propios espectadores, es contraria a este principio esencial del deporte moderno, conocido como fair play , denominado en español como juego limpio. El fair play implica, por encima de todo, modestia en la victoria y serenidad en la derrota. En 1963, a instancia de la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (A.I.P.S.) y del Consejo Internacional de Educación Física y Deportes (C. I. E. P. S.) de la UNESCO, se organizó un seminario para estudiar cómo combatir el chauvinismo, la violencia y otras manifestaciones que empezaban a ser, cada vez, más frecuentes. Posteriormente, se crearon los Trofeos Internacionales del Fair Play para recompensar a los deportistas que demostraban un extraordinario y destacado espíritu deportivo, y más tarde, vio la luz el Comité Internacional del Fair Play (C. I. F. P.). El Comité de Ministros del Consejo de Europa aprobó, el 24 de setiembre de 1992, su propio Código de Ética Deportiva que el Consejo Superior de Deportes adaptó en España y cuyo contenido establece orientaciones para todas las personas e instituciones que, de alguna manera intervienen en el hecho deportivo , con el fin de promocionar y conservar el espíritu deportivo del fair play .