TAREK Aziz, viceprimer ministro irakí, ha asegurado que Irak tiene capacidad y medios para defenderse y que, en caso de guerra, su país va a luchar con valentía y darle una buena lección a EE.UU. Así de claro y de absurdo. Porque en este enloquecido proceso ya no se sabe con certeza si queda alguien que de verdad esté dispuesto a hacer algo (algo más que hablar) para evitar el conflicto bélico. Leo una y otra vez las declaraciones de Tarek Aziz, recuerdo que es un veterano político con más conchas que un galápago, me convenzo de que tiene que haber algo de sentido común en su discurso, pero, por más vueltas que le doy, no lo encuentro por ninguna parte. ¿O es que debo acabar por admitir que tiene una bomba atómica oculta debajo de Nueva York o de Washington con la que infligir un daño desproporcionado a su enemigo, si éste, a la postre, se decide por atacar? Ni recurriendo a la ciencia-ficción se entiende nada. Porque lo dicho por Tarek Aziz (y antes por Sadam Husein) parece dictado por un consejero de Bush para avalar y justificar los afanes belicistas del presidente estadounidense. ¿Qué lugar va quedando para los pacifistas? ¿Y dónde? Demasiados halcones para que no haya una guerra