«Memento mori»

OPINIÓN

13 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

LA MÁS oscura y recalcitrante tradición religiosa de un medievo dilatado que casi llega a nuestros días, recordaba con el memento mori , en traducción directa recuerda que has de morir , creando el pánico desde la fe en los fieles discípulos de la iglesia de Cristo. Hoy son los dirigentes del imperio quienes recuerdan de forma obstinada el viejo mensaje litúrgico. Mesopotamia, Irak, tiene una larga historia de invasiones y colonizaciones; allí, cuentan que entre los ríos Tigris y Éufrates estaba situado el paraíso, quizás al norte del paralelo maldito que presagia la penúltima invasión. Irak siempre tuvo enemigos poderosos de los que da cuenta incluso la Biblia. Mi generación de letraheridos, con una aparente cultura literaria forjada en la adolescencia, tenemos en Bagdad una de nuestras referencias clásicas. En el territorio mágico de Harún al Raschid se ubicaron parte de nuestros sueños juveniles. En Las mil y una noches pueden estar las claves para parar la guerra que viene. Necesitaríamos que a Bush le contaran más de mil y una historias que pospusieran la condena a muerte de todo un pueblo que sin duda va a sufrir toda suerte de daños colaterales. Volvemos a las cruzadas. Ahora somos nosotros, el mundo libre, adalid de las democracias de Occidente, quienes hacemos la guerra santa contra el infiel. Es nuestra particular yihad contra el Islam, aunque en esta ocasión esté representado por un tirano asesino que preside el país del petróleo sancionado. Porque entre todas las lecturas alternativas que tiene la amenaza de una guerra inminente, está el botín del vencedor, que no es otro que el petróleo iraquí. Va a ser por tanto una oil war . Corren malos tiempos para la disidencia, para el pensamiento plural y crítico, para la independencia del seguidismo mediático, para el sentido común. Las Naciones Unidas -¿unidas contra quién?- prestan su voz para la condena mientras se fraguan santas alianzas . Si es cierto que un nuevo fantasma, el del terrorismo, recorre el mundo como un enemigo invisible, no es menos cierto que los misiles de Occidente siempre apuntan en la misma dirección. Los cuatro jinetes del Apocalipsis tienen un quinto aliado, juntos vuelven a galopar trayendo su carga de muerte y miseria. Ahora toca llamar a las puertas de Bagdad, lo malo es que el aldabonazo va a sonar en toda la nación del Islam. La razón es siempre el mejor de los argumentos y el diálogo el más preciso de los mecanismos. Seguramente ya es demasiado tarde para apelar a lo inapelable. A ver si Fukuyama va a tener razón, aunque lo que sí es seguro que en esta penúltima guerra, como en las que ya ha habido desde que se comenzó a escribir la historia, perdamos una vez más todos, los vencedores y los vencidos. Memento mori , recuerda que has de morir.