LA PALABRA inglesa glamour ejerce una gran atracción sobre muchos hispanohablantes, que la emplean con profusión a pesar del buen número de voces españolas que pueden sustituirla -encanto, fascinación, embrujo, hechizo, atractivo, seducción...-. Tal es su glamour que hasta ha generado derivados, como el adjetivo glamuroso . La Academia, siguiendo el camino del Diccionario del español actual, de Manuel Seco, ha introducido en la última edición del DRAE las formas glamour, glamouroso y glamuroso. En el primer caso utiliza la cursiva que reserva para las voces extranjeras, aunque aquí, al contrario que en otros casos, no indica de qué idioma se trata. En cuanto a los adjetivos, los sitúa en el mismo artículo y como palabras españolas. Si se ha llegado a la conclusión de que estamos ante un asentamiento que va para largo, convendría pensar en la españolización de glamour, como ya se ha hecho con el adjetivo inglés glamorous . Si la pronunciación generalizada es glamur, la españolización parece clara: glamur. Es forma que ya se emplea tanto en español (Sun Microsystems: «... el glamur que rodea los nuevos productos...»; Lancôme: «Ofrece a tus pestañas un glamur de ensueño...»), como en catalán ( Avui: «Més glamur i cine d'autor per a Venècia»). hablar.bien@lavoz.es