Comunicaciones por satélite

| ENRIQUE SÁNCHEZ |

OPINIÓN

LAS COMUNICACIONES por satélite tienen lugar vía radio. Son inalámbricas; no hay una línea que conecte emisor y receptor. Se puede hablar de tres tipos de satélites. Los satélites espías (militares, metereológicos, de observación de recursos) y los satélites de posicionamiento (en los que se basan sistemas como el GPS) suelen ser relacionados con las telecomunicaciones, aunque ello no sea muy correcto. Captan información y la envían a la superficie terrestre, pero no permiten que nos comuniquemos a través de ellos. Los satélites de comunicaciones son aquéllos en los que hay un diálogo entre emisor y receptor. Ejemplos de satélites de comunicaciones propiamente dichos son los que intercambian programas de televisión y comunicaciones telefónicas entre lugares muy distantes entre sí. Desde la década de 1980 estos satélites también pueden utilizarse para establecer redes privadas de comunicaciones (las llamadas redes VSAT). Supongamos, por ejemplo, una compañía que tiene sucursales para vender ropa en muchas partes del mundo. Las sucursales han de comunicarse continuamente con la sede central. La comunicación puede hacerse a través de líneas telefónicas o apoyándose en un satélite. La segunda solución presenta ventajas muy interesantes, y está siendo utilizada por muchas organizaciones en todo el mundo. En España, sin embargo, la influencia de Telefónica y cierta falta de iniciativa empresarial han hecho que esa posibilidad no sea considerada en casos en los que sería muy interesante.