Batasuna

JUAN J. MORALEJO

OPINIÓN

29 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

ANTES DE MOSQUEARSE, el lector pasará por el frigorífico sus vísceras. No necesito enseñar mis entretelas refractarias a toda violencia entre seres que -¡perdonen que me repita!- tenemos el morro de poner al lobo como ejemplo de comportamiento entre hombres. El latinorio homo homini lupus mejora en lupus lupo homo . Y el que no sepa latín, ayuna. ¿Ilegalizar Batasuna? Bien está, si así os parece y toda democracia formal está legitimada para poner a Hitler en el poder o para prohibir que suba la marea, por poner ejemplos de un disparate democrático que trajo otro mayor. En este caso la marea que no debe subir es Batasuna como cabo mamporrero de ETA. De una y otra organización hay poco que decir que no esté dicho y lo obvio no es mi tema. Menos obvias son un par de cosas que someto a su consideración. Bueno, el par de cosas sube a tres porque en cabeza pongo una que, si levanta ronchas, me importa un pito. Para tener ante ETA, Batasuna, etcétera, la mejor distancia y no sólo la más cómoda por creerse cargada de razón, conviene tener, como yo tengo, alergia a las pompas nacionalistas que, muy a lo bestia, se dividen en dos: pompas parroquiales, que más de una vez (y no es el caso vasco) tienen la verdad de protestar contra genocidios, y pompas imperiales, de nacionalismo abusica y comellón (que no es la España de hoy). No me gusta el rifirrafe de nacionalismos, no me gusta el talante del Gobierno (y de la oposición colaborante) en algunas de sus actitudes, un tanto subidas a la parra de la que Arzalluz y Otegi deberían quedarse en vendimiadores natos y únicos. No me importan ni la unidad sacrosanta de España ni la independencia sacrosanta del País Vasco. Segunda cosa: es mentira podrida cargarle a Batasuna el único o principal mochuelo de mantener vivo el terrorismo, alias lucha armada en la Teoría de la Relatividad, versión Campoamor: En este mundo traidor/ nada es verdad ni mentira... Sin el PNV y todo su peso social, toda su política calculada, etcétera (un etcétera, por cierto, con mucha sacristía), Batasuna y ETA serían hoy marginales. La parábola de las nueces, quien las sacude y quien las recoge, sigue viva y del PNV es la culpa principal de que hoy un 30 o 40% de la sociedad vasca calle sin otorgar. Y para la tercera cosa me repito sin pedir perdón: para hincharse de razón y de ética hasta que nos salgan por los poros al descalificar a ETA y sus recaderos, hay que repasar la Historia última y firmar ante testigos que los revolucionarios de Asturias en el 34 y la militarada del 36 no pasaban de delincuencia anticonstitucional, ilegítima... No propongo la bobada de enmendar el pasado, pero sí la conveniencia de situar el presente en su realidad de pejiguera política y no en su simplismo legal .