17 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
ALGUNOS CRÍMENES, como los de Argentina, se ven venir. Otros, como el de las niñas de Soham, nos parecen imposibles. Gente aparentemente normal, de una sociedad que se cree estable, engendra la violencia más aberrante. Decididamente, los humanos llevamos dentro un ángel y un monstruo. Pero al primero se le ve poco y al segundo no sabemos matarlo.