Del verde al gris

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

14 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

¡QUE BAJA el turco!, esa era al parecer la expresión preferida por los españoles del siglo XVI para entablar conversación con cualquiera. Como es natural, todo el mundo tenía algo que opinar sobre tan amenazante cuestión. Hoy, a falta de turcos, resolvemos el tema hablando del tiempo, y no paramos, es casi obsesivo. Pero hay que reconocer que, este verano, el tiempo nos está dando razones sobradas para ello. Sin lluvia ni sol, confundidos verdes y grises, llegamos a confundir el tiempo hondo del discurrir de la vida con el simple tiempo meteorológico, vida y teoría. Ya sé que esto no es novedoso. Recuerdo que hace años, allá en Xanceda, me decía Augusto Assía, en verano semejante, que soportaba mal tropezar con la cabeza en el cielo cada vez que salía de su casa. A lo mejor es parte de nuestro carácter esta confusión de cielo y tierra, a cabezazos. Y tampoco hay que desesperar. Mefistófeles nos dejó la pócima salvadora: no olvidar que gris es la teoría, pero verde el árbol de la vida.