Iguales

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

DE SOL A SOL

12 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los presentaron muy a propósito. Los amigos comunes tenían claro que eran como clones. Parecían hechos para salir juntos hasta el fin de los tiempos. Él, siempre atento, siempre presentable. Siempre con la frase que deseas oír, como un lazo, en los labios. Ella siempre atenta, siempre encantadora, la típica chica que tiene apuntadas las fechas de los cumpleaños de sus amigas. Los dos hacían deporte. Podrían participar en una olimpiada. Los dos navegaban. Los dos montaban a caballo. Los dos deseaban que hiciese sol para tumbarse en la playa. En verano no estaban morenos, parecían de cuero. Los dos con unos dientes blancos y limpios como perlas de joyería. A los dos les gustaba empezar el periódico por la última página. Los dos contaban los mismos chistes. Los dos elegían los vinos como si sus familias hubiesen tenido bodegas toda la vida. Cuando se casaron eran tan iguales, tan intercambiables, que los amigos dudaban quién se vestiría de blanco y quién tendría los hijos. En la luna de miel bebían zumos y nadaban tres kilómetros entre dos islas para despejarse. Nunca se permitieron ni un roto ni un descosido. Hasta que se separaron, hartos de no discutir, de no odiarse. Misterios del amor.