Tienes dieciséis años y, según Rojas Marcos, una depresión solapada. En el Tercer Mundo no hay tiempo para depresiones. Cuando tu misión es conseguir algo para comer no te queda tiempo para estupideces. Tienes dieciséis años y bebes los fines de semana hasta perder el control. Me da igual que sea un botellón en la calle, en un piso o bebiendo alcohol del malo en una disco. El asunto es que bebes como los peces en el río. El Gobierno ha puesto en marcha esta semana el freno. Prefiero las condenas a trabajos sociales que la prohibición. Nunca debes olvidar, ni borracho, que tu libertad termina donde empieza la del vecino. El vecino del piso en el que bebes, el vecino que utiliza la plaza en la que bebes, el vecino, el conciudadano, el que vive donde tú bebes. Me criticaron el día que escribí una visión de España con muchos grados. No se trata de decirle a los jóvenes que se tajen. Prefiero que rían. Pero me molesta tanto doctor de la santa madre que le pega a la botella y te echa un aliento de moralidad que apesta a cubata. Sal pues de la depresión, si la tienes, y pasa del botellón. Abre los ojos. Que luzca tu orgullo. No seas como los que te abroncan. No te bebas la vida, vívela.