07 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
YA NO HAY futuro, dicen los jóvenes en Uruguay. Por eso se pasan la noche ante la embajada española calentándose con mate, para que al final les den mate. Cada día sólo hay cita para 40 desesperados que quieren volver a ser gallegos. Allí no tienen futuro. Aquí, casi tampoco. Fundamentalmente, porque nos creemos ricos y preferimos olvidar nuestro pasado.