DESENCUENTRO

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

06 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El rechazo norteamericano al recientemente aprobado Tribunal Penal Internacional (TPI), ha abierto una brecha en la solidaridad atlántica, pues hasta el aliado británico mas incondicional se ha visto sorprendido con la postura intransigente del presidente Bush. A raíz de esta importante diferencia con los europeos, se produjo un incidente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos puso el veto a la extensión de la misión de mantenimiento de la paz propuesta por Francia y Gran Bretaña. Esta situación muestra claramente la intención norteamericana de «soltar lastre en Europa» y concentrarse en otros teatros de mayor interés estratégico, como son los del área de Oriente Medio y del Pacífico Asiático. Los europeos, con su proceso de unión, con su moneda única y con su ejército de próxima organización, deben comenzar a resolver sus conflictos por ellos mismos, sin tener que recurrir a los soldados norteamericanos. Pero, ¿podrán hacerlo? Otra cuestión, consecuentemente, es la validez de la OTAN en esta nueva situación. La Alianza Atlántica constituye un foro de apoyo mutuo que ha funcionado en la guerra fría y sigue siendo válido para mostrar la solidaridad occidental en temas de mayor alcance estratégico, como son las amenazas del terrorismo y de la proliferación nuclear, temas en los que la cooperación internacional está garantizada. Pero es evidente que en el siglo XXI, Europa y EE UU tienen sus propias dinámicas, no siempre convergentes, y desencuentros como este van a seguir ocurriendo, aunque no creo que vayan a afectar a la Alianza Atlántica que lleva cincuenta años de experiencia.