CARLOS G. REIGOSA
05 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El profesor José Miguel Oviedo, de la Universidad de Pensilvania, nos ha recordado que se cumplen ahora cincuenta años desde el día que se estrenó en París la obra dramática Esperando a Godot, de Samuel Beckett, sin duda la tragedia más radical y anticonvencional del teatro del Siglo XX. Porque lo que se muestra en escena es nuestra propia espera de no sabemos quien ni para qué, ni cuándo llegará, si es que algún día llega. Y sin otra alternativa que la de seguir esperando. Yo creía (y sigo creyendo, después de hacer alguna consulta) que el estreno fue el 5 de enero de 1953 en el Théâtre Babylone de París, pero ¿por qué no aceptar esta celebración anticipada, sin esperar más al Godot de los aniversarios correctos? El autor del drama, el irlandés avecindado en París Samuel Beckett, se pasó la vida respondiendo a la pregunta: «¿Quién es Godot?». Y siempre contestó lo mismo: «Si lo supiera lo hubiese dicho en la obra». Y así durante muchos años, hasta su muerte solitaria en 1989. Sartre creía que el existencialismo era un humanismo, Beckett sólo que «el sol brilló, al no tener otra alternativa, sobre lo nada nuevo». Pura constatación del absurdo.