UNA LEY PARA GIBRALTAR

OPINIÓN

26 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando pasen seis años, y Aznar no sea más que un recuerdo incómodo para el amigo que le va a suceder, recordaremos al gran presidente por su afición a legislar, y por su frecuente confusión entre la realidad y las normas. Teníamos un problema grave de violencia doméstica y hemos cambiado la ley. No sabíamos que hacer con la incipiente inmigración y hemos cambiado la ley. Seguimos sin saber que hacer con los inmigrantes, y vamos a cambiar la ley otra vez. No pudimos con ETA, e hicimos una ley contra Batasuna. Había que bajar los impuestos directos y subimos los indirectos. Queríamos tener más trabajadores, y cambiamos la forma de contar los parados. Había que suprimir el déficit presupuestario y cambiamos la forma de endeudamiento de las Administraciones públicas. Había que mejorar la Universidad e hicimos la LOU. Et sic de alliis , decían los clásicos. Las cosas, la verdad sea dicha, no van muy bien. Las muertes por violencia doméstica aumentaron, ETA pone bombas con la misma facilidad de siempre, los españoles pagamos más impuestos que antes, los entes públicos trampean sus cuentas como pueden, y el paro se estanca en el justo límite donde lo dejó la nueva contabilidad. Pero, gracias a la ingeniería legislativa, Aznar y sus ministros sacan pecho cuando y donde haga falta, mientras Rodríguez Zapatero sigue sin saber como enfrentarse al hechizo del «ustedes lo hicieron peor» que los deja secos y estantiguados. Así las cosas, con vistas a explotar al máximo las ventajas del modelo, creo que el Gobierno debería seguir legislando a trochemoche, para limpiar algunas briznas que empañan injustamente la biografía de nuestro líder. Y, entre esas leyes posibles, destaco las siguientes: Ley de Anexión de Gibraltar , para que se chinchen el amigo Blair y su ministro Straw. Ley de Prohibición de la Inflación , para que no nos vuelvan a sacar los colores en las cumbres europeas. Ley de Implosión de la Pólvora , para que los coches-bomba de ETA produzcan ondas centrípetas en vez de ondas expansivas. Ley de Responsabilidad Inmigratoria y Leltad Marroquí , para que los viajeros de las pateras hagan cálculos antes de desembarcar. Ley de Estabilidad de la Bolsa , para que los bancos y las tecnológicas no puedan bajar un punto sin subir dos. Ley de Asombro Imperial , para que los estudiantes de bachillerato lleguen a la conclusión de que tenemos la historia más gloriosa y unificada del mundo cristiano. Ley de Obcecación Contenida , para que los golpes propinados a la pareja no degeneren en muerte. ¡Y no se rían, por favor! ¿Acaso no han notado el enorme cambio que se produjo entre ayer y hoy, tras la aprobación de la Ley de Partidos? Pues lo mismo sucederá con todas y cada una de las leyes que propongo, cuando este sea el mejor país del mundo, lleno de ciudadanos legalmente felices. Y todo gracias a Aznar, al que, con toda sinceridad, no nos merecemos.