XOSÉ CARLOS CANEIRO
26 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El verano ya no es lo que era. Non produce algarabía o arribar ardoroso do sol galopando, tal Pegaso alífero, no mar calmado do Noroeste. Todo por culpa das cancións de moda. Georgie Dann non encontra un sucesor de altura. E debe regresar. Estas ordinarieces de King Africa y los Del Río son efímeras y caducas. Georgie era eterno. Bailabamos o bimbó como se fose unha polonesa de Chopin, e o africano resultaba chaplinesco, e la colegiala, e el negro que no podía, el pobre. Georgie é un clásico comparado con estes individuos que cantan, sin ruborizarse: Hey, hey, a pelo piqué, hey, hey, bicho malo pillé. España, reitero, balancéase como funambulista apresurado polo delgado fío da absoluta decadencia. É o momento, oh presidente mi presidente, de recuperar a figura dun intelectual reputado para encabezar o desasistido Ministerio de Cultura. Un hombre o una mujer a la que no le tiemble el pulso cando decrete, mayoría manda, la prohición sine die de la canción del verano. Y digo más: la prohibición completa del verano. A trabajar todo el mundo, holgazanes. Non podemos continuar esta senda de descenso e fracaso. Vuelve, Georgie. El verano, sin ti, ya no es lo que era.