El trabajo dignifica al hombre, filosofa Marx. Trabajar cansa, poetiza Cesare Pavese. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, clama la Biblia. Trabajar mata, creemos los más pesimistas. Hay mil frases sobre el trabajo. Podría seguir, pero lo que sucede es que no hay trabajo. Incluso se destruye el que se había creado. Es así. Aunque el Gobierno de Aznar sólo se crea las estadísticas que le convienen, lo cierto es que hay aumento del paro y destrucción de empleo por primera vez en mucho tiempo. Destrucción de empleo quiere decir que gente que tenía un puesto de trabajo se queda en la calle. Reajuste le llaman las empresas. Así no hay dignidad, ni cansancio, ni sudor. Ni te puedes matar a trabajar. No cuela el trampantojo gubernamental con las cifras. Hay seres humanos que ayer tenían nómina y hoy no la tienen. Se ha perdido todo el empleo virtual que se había creado con los punto com. Se pierde empleo en las telecomunicaciones. Se pierde el empleo que se creó con algunos canales de televisión. ¿España va bien? Depende para quién. Para nuestros políticos, comidas oficiales pagadas, gasolina de coche oficial, avión oficial, viajes oficiales, vacaciones oficiales, seguro que sí.