El pasado jueves día seis, las calles de este Madrid que amenaza con vestirse de verano se quedaron un poco más vacías. Ha muerto Carlos Berlanga, el padre de Kaka de Luxe, de los Pegamoides, de Dinarama, compositor de temas magistrales que serán para siempre las canciones de nuestra vida, sus palabras acompañaron a toda una generación. Fueron los ochenta, la época dorada del pop español, el Madrid de la movida, la capital frenética de Tierno Galván, el Valle del Kas. Recuerdo que yo era una niña y no vivía aquí, pero presentía a través de la radio de mi hermana, sentada, merendando tras el colegio, que todo un mundo nuevo empezaba a fraguarse en las escaleras del Rastro, en Malasaña y en los pasillos de Radio Tres. Crecimos escuchándolos desde A Coruña, desde Burgos, desde Teruel, desde la infancia, acunados por Diario Pop por estribillos de los Pegamoides y Golpes Bajos. «Horror en el hipermercado, terror en el ultramarinos, mi chica ha desaparecido...». Ahora que Madrid pasa por horas negras, en la era del botellón y Operación Triunfo , ¿qué mejor que recordar al dandy punky y llorar por lo irremediablemente perdido? Aquella magia.