SÍ, PERO NO. NO, PERO SÍ

OPINIÓN

Ricardo Varela, diputado del PSdeG en el Parlamento de Galicia, lo ha explicado con admirable oscuridad: los socialistas, ni convocan, ni dejan de convocar la huelga general. ¡Pues, vaya hombre! Que un partido apoye una huelga general puede ser fácil de entender. Como también que decida no apoyarla. Sin embargo, convocar y no convocar resulta, como en el circo, el más difícil todavía: es sencillamente, una opción lógica y políticamente incomprensible. ¡Pero ojo, no erremos en el juicio! Tal oscuridad, la del PSOE, no se deriva, contra lo que pudiera parecer, de la confusión de sus posiciones ante la huelga del día 20, sino de la absoluta claridad de su estrategia. El PSOE se muestra oscuro por el hecho sencillísimo de que tiene las cosas completamente claras. Por eso realiza desde hace días una gran campaña en toda España denunciando las medidas contenidas en el llamado decretazo , que constituyen, a su juicio, un ataque a los trabajadores frontal e inadmisible. Siendo así, la pregunta se impone por sí misma: ¿por qué no apoyan entonces los socialistas la huelga general ya convocada? Pues ¿dicen¿ porque se trata de una medida de carácter laboral, que no compete a los partidos, sino a los sindicatos: eso es lo que afirman los dirigentes socialistas. La respuesta está bien para manejar en sus reuniones, donde, como sucede en todos los partidos, casi nadie se atreve casi nunca a discrepar, pero es poco adecuada para presentarse ante los ciudadanos españoles sin ponerse colorados. Porque si algo no será la huelga del día 20 es una huelga de naturaleza laboral. De hecho, una huelga general es una medida extrema de presión que por sus propias dimensiones tiene siempre un carácter político innegable. El que los sindicatos hayan decidido convocarla, tras varios años de paz político-laboral con el PP, pone de relieve el clima de confrontación al que han llegado las relaciones entre Gobierno y sindicatos tras una negociación irresponsablemente planteada por unos y por otros: por el Gobierno, que ha pretendido imponer un trágala que los dirigentes sindicales no podían aceptar; y por estos últimos, que defendían la completa inamovilidad de una regulación concebida para una situación del paro muy distinta a la actual. ¿Justifican las reformas del régimen legal aplicable a la prestación por desempleo una huelga general?¿Sí o no?: sin más vainas. A eso, y no a otra cosa, es a lo que tiene que dar una respuesta precisa el Partido Socialista. Y dada la respuesta, actuar en consecuencia: convocando, si sí, a la huelga general; y, si no, no convocando. Lo demás es intentar nadar y esconder la ropa al mismo tiempo. Es apuntarse a la huelga, por si la misma sale bien y deja malparado a Aznar y a su Gobierno, pero sin apuntarse, por si aquélla sale mal, y deja malparados a los partidos y sindicatos convocantes. Es, dicho en dos palabras, puro oportunismo.