EL CALCO

VIRIATO

OPINIÓN

19 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La diplomacia marroquí, hija de Teilhard de Chardin y de Metternich, lleva años tejiendo su tela de araña para que Ceuta y Melilla caigan en la red cuando España y el Reino Unido alcancen un acuerdo sobre Gibraltar. Rabat registra estos días intensa actividad subterránea en Washington, su principal aliado, Londres, París, Moscú y Pekín para anexionarse definitivamente el ex-Sahara español a través del Consejo de Seguridad de la ONU y sin pasar por el engorroso y peligroso referéndum con los saharauis, mientras sigue día a día las negociaciones entre los ministros de España y del Reino Unido, Piqué y Straw, sobre el Peñón. Cuando Madrid y Londres alcancen un acuerdo, presentará igual solución a España para Ceuta y Melilla. Será el calco porque lo que valga para nuestro histórico conflicto con los ingleses valdrá para los marroquíes en su reivindicación sobre nuestras ciudades. La solución que se adopte sobre Gibraltar puede ser un detonante para Ceuta y Melilla y hasta para el conflicto en el País Vasco y en otros territorios españoles con partidos nacionalistas e independentistas. Base irrenunciable El Reino de España no puede aceptar del Reino Unido una fórmula para Gibraltar que implique cesión definitiva y expresa sobre la soberanía en el Peñón, máxime cuando la recuperación de la integridad territorial y soberana ha sido la base irrenunciable de las reclamaciones españolas durante los tres siglos de conflicto, ratificada incluso por la ONU, que ha reconocido el restablecimiento de la integridad territorial como principio rector de descolonización en Gibraltar y no la autodeterminación de sus habitantes. Si España renuncia a la soberanía plena de Gibraltar, Marruecos pedirá compartirla en Ceuta y Melilla y si la recupera plenamente Rabat querrá otro tanto con nuestras ciudades autónomas. Así pues, ande con cuidado el Gobierno para no solucionar un problema a medias y abrir otros más peligrosos porque el juego de Piqué con las palabras y su significado empieza a ser resbaladizo. Entre soberanía total compartida y co-soberanía plena, el señor ministro la está liando. Significan lo mismo y son menos que la soberanía española plena.