LOS AMIGOS DE CHÁVEZ

OPINIÓN

13 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Mi compañero de columna Ramón Chao anunció en un reciente seminario del Consello Galego de Cultura una próxima e inmediata visita a Venezuela para apoyar al dictador -eso lo digo yo- Chávez. La comitiva de turismo político y supongo que subvencionado por la invisible agencia de viajes Tercermundo punto com la forman la viuda del presidente Mitterrand; Joseph Bové, líder campesino francés especialista en quemar MacDonalds; el presidente mundial de Attack, que es una organización que defiende la tasa Tobin y combate la globalización; Ramón Chao, ilustre periodista y compañero de Radio Francia y viejo entrevistador en Triunfo , y su alter ego ¿tanto monta monta tanto¿ el director de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet. La expedición al Amazonas político del populismo venezolano no es más que la excursión anual o periódica que el grupo de izquierda divina año 2000 organiza a exóticos destinos. Hace algún tiempo se fueron a la selva Lacandona, acompañando, haciendo los coros de la vieja izquierda europea, al subcomandante Marcos y sus mariachis, que recorrieron su particular camino de Santiago peregrinando desde la selva a ciudad de México. Por cierto, ¿qué ha sido de Marcos y del ejército zapatista? Posteriormente hay noticia de Bové posando junto a Arafat en Ramala. Y ahora el anuncio de Chao que propone para esta semana el viaje al territorio Chaves. Es difícil justificar desde los postulados de una izquierda real, por muchos adjetivos de nueva que incorpore, un apoyo explícito a un líder desideologizado y populista con un arcaico discurso bolivariano. Hoy Chaves representa lo más abyecto y repudiable de un sistema hecho a su medida, desde un análisis serio y sereno efectuado con una óptica tradicional de la izquierda, de la vieja izquierda europea llena de demonios y compromisos atávicos. Sabemos, por lo menos, lo que no queremos y en ese catálogo de mínimos está Chaves, por mucho que edulcore su discurso con una falsa pátina revolucionaria y democrática. Chaves es un peligro, un analfabeto funcional de la política básica, un iluminado capaz de sostener en una mano un crucifijo y en la otra un ejemplar reducido y minúsculo de la Constitución de su país. Chaves es un insulto a la inteligencia y un dictador que ha sometido a todo un pueblo. Galicia, la Galicia exterior, tiene una de sus provincias en Venezuela y no puede permitirse el lujo de un apoyo solidario a una excursión de políticos pequeñoburgueses protegidos por el viejo discurso de la izquierda europea. Chaves, para quien no quiera recordarlo, es un militar golpista que llegó al poder usando a su antojo las reglas del juego democrático. Yo, desde aquí, acuso de ligereza política y frivolidad izquierdista a esa caravana de intelectuales que viajan a Venezuela para apoyar, ¿por qué?, al caudillo bolivariano. Sólo falta, que igual no, la banda sonora de la revolución a cargo de Manu Chao y su rock mestizo. Había que contarlo para no ser cómplice desde el silencio. Ya está bien de tomaduras de pelo, o dicho a lo fino, de epatar al burgués.