FP Y UNIVERSIDAD

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

¿Prestigiar la FP? En eso anda empeñado el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con el apoyo del Fondo Social Europeo y las comunidades autónomas. «Formación Profesional. Un valor en alza» es la bandera de enganche de su mensaje. Todo indica que son legión los padres de alumnos que consideran la FP como un destino para torpes o desahuciados. Al propio tiempo, depositan en la Universidad toda la confianza que se tiene en un talismán que supuestamente convierte a quienes pasan por ella en rectores de la sociedad . La realidad es muy otra y hace ya tiempo que innumerables titulaciones de la FP, que imparte hasta 139, son mucho más rentables profesionalmente. Batallones de licenciados, entre tanto, engrosan las filas del paro y conocemos a unos cuantos que son conductores de autobuses de transporte público e incluso enterradores. En el desprestigio de la FP hay componentes que no se corresponden con una sociedad que adora al dinero... cuando la Formación Profesional es muchas veces un buen camino para conseguirlo. No hay menos contradicción entre ese desprestigio y la rapidez con que el español medio de hoy pretende conseguir cualquier objetivo, para lo que procura ahorrar todo el esfuerzo que pueda... y la FP es una vía acelerada para titularse. Por si fuera poco, muchas de las actividades para las que capacita la FP se ejercen con escaso esfuerzo físico, tan poco prestigiado, igual que ocurre en muchos casos con las carreras universitarias, y una vez terminado el horario laboral a todos nos hacen bastante iguales los trajes o los coches, equiparados por el ensanchamiento de la clase media. Frente a ese dar la espalda a la FP, la ciudadanía se ha encandilado con la Universidad, hasta forzar su masificación después de haber multiplicado exponencialmente los centros docentes, para poner en riesgo dos de los dones de la institución: la calidad y el cultivo del saber. Pero en esta sociedad que se pierde por la apariencia, la Universidad que hemos hecho entre todos, aún sigue gustando a los más, con carácter excluyente para otras alternativas.