TIEMPO DE INMIGRACIÓN, TIEMPO DE DERECHOS

La Voz

OPINIÓN

ARTURO LEZCANO, EL AMIGO DEL LECTOR Cuando las cosas se ponen serias, se ponen serias, y en consecuencia las comunicaciones de los lectores suelen ir más allá de problemas personales, escrutinios rigurosos de los textos escritos o apasionadas defensas de valores propios. Esta semana recibimos puntos de vista nada equívocos respecto de cuestiones de máxima temperatura y, no por casualidad, varias de ellas proceden de una comarca gallega que tan entrañable como acertadamente llaman ya Ferrolterra cuantos en ella viven o la conocen, un nombre de origen literario, debido al no olvidado colaborador de La Voz, Amaro Orzán, Álvaro Paradela. Allí las ideas, y las ideologías, nunca han escaseado y el «compromiso», tampoco.

04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

V.H. Fernández López advierte: «(...) no nos ocurra lo que a los franceses, que a estas alturas, un poco tarde ya, están sufriendo los efectos de aquella postmodernidad, en donde la inmigración (que ahora empezamos a conocer en nuestro país) y todo lo que ello conlleva, era un problema-oportunidad esencial en la construcción del futuro de su país, ahora, parece que se han dado cuenta, con los últimos acontecimientos políticos, que la consecuencia real de la inmigración descontrolada, ha hecho cambiar su concepto de cultura nacional, de la tolerancia de las razas y religiones, de la protección al que es distinto». Y muy poco antes de la rúbrica, recuerda: «Así que para terminar mis reflexiones, y desde mi humilde opinión, ya dice el refrán: ''Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...». Pero ¿es que este lector se dedica a generalizar, sin partir de un motivo concreto? No, en modo alguno. Lo que lamenta es el eco que en la prensa ha tenido «(...) la presencia de inmigrantes rumanos que, según parece, con permiso de residencia, o sea ''legales'', deambulan (por calificarlo de alguna manera) por nuestras calles. Hasta aquí todo está muy bien -admite-. El problema comienza, cuando estas personas, empiezan a generar problemas, empiezan a ser molestas para los ciudadanos, para los que pagamos los impuestos. Personalmente, he sufrido los servicios de los ''limpiadores de parabrisas'', teniendo que esperar con el semáforo en verde a que remataran la faena y, a la vez, estar vigilante con los otros tres que estaban apoyados en el vehículo mirando hacia el interior, quién sabe si con el propósito de efectuar también ''limpieza''(...)», sospecha. De esta situación Fernández López extrae consecuencias: «(...) todos estos problemas, que ya empiezan a aflorar, quizás lleven a nuestros conciudadanos, para bien o para mal, a reflexionar, y con ello a variar sus ideas y sus comportamientos con respecto a estos colectivos, a estas personas, que están invadiendo o empiezan a invadir su ciudad, sus parcelas de libertad, propiciando unos conflictos que puedan acabar con la tranquilidad social, y esa integración social que actualmente parece que se pretende, no llegue al puerto deseado, que se nos vuelvan las cañas lanzas (...)». Ciertamente estamos en un tiempo difícil. Reflexionemos. Renda Básica de cidadanía Máis sibilino é o e-mail de Alexandre Carrodeguas Martínez, de Valdoviño (A Coruña). «¿Que lle parecería a vostede -pregunta- que calquera persoa polo simple feito de ser cidadán tivera dereito a un ingreso básico incondicional? ¿Cre posíbel imaxinar un Estado no que cada cidadán polo mero feito de selo percibira un ingreso que lle permitira cubrir as súas necesidades máis básicas?. Pois ben, isto é a Renda Básica de cidadanía ou subsidio universal garantizado (...)», conta. Logo de previr contra a confusión con outros subsidios, «(...) que son rendas condicionadas, ou sexa, son rendas ás que se ten dereito se se cumpren unha serie de requisitos, non son universais como a R.B., son ingresos condicionados (...)», di que esta proposta ten entrado recentemente no debate político. «(...) Hai pouco -acrecenta- o PSOE no documento da súa conferencia política ten feito referencia a ela e tamén con motivo da alternativa da reforma fiscal deste mesmo partido se ten insistido (...)». Carrodeguas engade que coa Renda Básica o que se pretende é loitar contra a marxinación e a pobreza que provocan as sociedades desenvolvidas, mais -cavila- «(...) case sempre se suscitan dúas dúbidas ou críticas fundamentais. ¿Como é que se pague un ingreso, se traballe ou non se traballe, se sexa rico ou pobre? A segunda sería a de se o Estado tería ingresos suficientes para abonar este ingreso (...)». Carrodeguas opón a este respecto que «(...) as primeiras leis sociais deberían ser as de garantir a todos os homes e mulleres os medios mínimos para garantizar a existencia (...)». O correspondente conclúe así: «(...) hai só setenta anos que se lles recoñece ó dereito ó voto ás mulleres no Estado Español. E hoxe ese dereito é universalmente recoñecido. ¿Por que entón non recoñecer a Renda Básica como un dereito económico básico ó que tódolos cidadáns teñen dereito polo mero feito de selo? Trataríase simplemente de ter vontade política. O debate está iniciado». Se cadra.