FALSOS

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

21 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Si usted es un drogadicto, alcohólico, ex-recluso, gitano, enfermo de sida o persona emocionalmente inestable sepa que no cuenta con la estima de sus conciudadanos. Lo siento. Un estudio así lo señaló. Ahora Amnistía Internacional subraya ese racismo. Los españoles somos muy dados a la palmadita en la espalda, que suele ser puñalada trapera y miserable. Todos somos solidarios si el asunto no va con nosotros. Los drogadictos son entrañables, si no se pinchan cerca de mi casa. Cualquiera se aficiona a tomar copas de más, pero mejor que no sea mi vecino. Las empresas deben contratar ex-reclusos, pero la mía que no lo haga. Los gitanos tienen esas misas tan simpáticas, pero que su iglesia no quede en mi calle. Los enfermos de sida están delgados como churros, tan delicados, pero a mí que no me den la mano. Cualquiera se levanta un día con un pie en un pozo de tristeza, pero a mí que esos inestables no me cuenten sus penas. Así somos. Mucho buen rollo, pero los problemas lejos. Mucha palabrería, pero no queremos a un gitano en el comedor escolar de nuestro hijo. Somos falsos, un país de falsos. Lo dicen las encuestas, esas emboscadas. Lo repite Amnistía Internacional.