Dos de los nuestros, David Beriain y Xurxo Lobato, han viajado a la Edad Media de Afganistán. Qué absurdo, ante sus textos y fotos, es nuestro agobio en el hipermercado con las bolsas llenas, el cabreo del atasco o la tristeza por la derrota futbolera. Ellos nos cuentan la feria de las mentiras de un país sin gobierno, de un país que apenas existe, que sigue en guerra. Es la guerra de una industria armamentística que fabrica las minas para algo. Se han traído de allí un burka, esa prenda prisión que oculta a las afganas. Las periodistas de la casa se lo probaron y les quedó en su rostro un segundo de impotencia, de espanto, la asfixia que da el asco. Notaron la casi ceguera que sufren a todas horas mujeres como ellas. La Voz pisó ese escenario para mostrar que la libertad de expresión es muchas veces libertad de depresión. Allí no beben agua, no tienen comida, se sienten amenazados cada minuto, comen polvo, pisan minas. Dónde está la libertad, igualdad y fraternidad. Vayan a Kabul con Beriain y Lobato. «Se nos mueren los niños que en España tendría cura», dice un médico militar español. Viajen a la Edad Media con sus crónicas y no se cabreen por el fútbol, la compra o los atascos.