UN NIÑO POR CIEN EUROS

La Voz

OPINIÓN

FERNANDO ONEGA

09 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El Gobierno prepara las próximas elecciones de forma concienzuda. Con dos años de antelación. Los ministros dirán que no, que son cosas del cumplimiento de su programa, pero el calendario ordena las cosas así: empezaremos a notar la rebaja fiscal cuando seamos llamados a las urnas. Y, como consecuencia, las madres de hijos menores de tres años empezarán a percibir cien euros mensuales como salario, ayuda o estímulo en su maternidad. ¿Por qué veo una acción electoral en esta medida? Por tres razones. Una, económica. Es dudoso que cien euros, y además con percepción limitada a tres años, sean capaces de cambiar el signo de los tiempos. Es dudoso que la sociedad actual, que renuncia a tener hijos por un fenómeno cultural, económico y hedonista, cambie sus comportamientos por tan módica cantidad. Por tanto, se busca más un efecto de imagen que de eficacia, sobre todo ahora que se ha extendido la idea de que la familia es la gran de-satendida del PP. La segunda es el ritmo. Resulta extraño que haya que esperar a la reforma fiscal para poner en práctica una medida que tiene una intención tan alta y noble como promover la natalidad en este país. Si esa natalidad está tan decaída como dicen, si es tan urgente aumentarla, y si se está convirtiendo en uno de los grandes problemas nacionales, lo normal sería que se aprobaran las ayudas con urgencia. Y la tercera razón es claramente política. El señor Rodríguez Zapatero ha cogido la ayuda a las familias con una de sus grandes banderas de enganche. Ha presentado un programa que tiene mucho de utópico, pero tiene gancho y ha suscitado simpatías incluso en los medios más críticos. El Gobierno, y más un gobierno de derechas, no puede hacerle ese regalo electoral. No puede dejar ese territorio a la izquierda. Sumado todo esto, señoras y señores, comienza la subasta. Empezamos a asistir al hermoso espectáculo de ver quién da o promete más. Como dicen en algunos pueblos, «de ésta vamos a pillar». De ésta sacamos algo. Y la ventaja es del Gobierno, que puede poner dinero contante y sonante en la cuenta corriente antes de coger la papeleta para votar. Es la ventaja de tener el poder.