Es comúnmente admitido que la causa de la baja fertilidad no tiene relación con la participación de la mujer en el mercado de trabajo, sino con la forma en la que tal participación tiene lugar. Es decir, tiene vinculación con la poca seguridad y apoyo que tiene la mujer, así como las limitadas opciones que se le ofrecen cuando se integran en el mercado laboral. Entre los motivos de inseguridad destaca el alto índice de desempleo que existe entre las mujeres, especialmente entre las más jóvenes, y respecto a las medidas de apoyo resalta la ausencia de los adecuados servicios sociales que alivien a la mujer de las cargas familiares que impiden o limitan su incorporación al mercado de trabajo. Índices dramáticos En todos los países con reducidas tasas de natalidad existen altos índices de desempleo, altas tasas de eventualidad y escaso desarrollo de servicios sociales. Galicia confirma plena y dramáticamente este diagnóstico. En efecto, la tasa de paro femenino es de un 20%, de las más altas de Europa y diez puntos superior a la masculina. La tasa de precariedad en Galicia alcanza el 34%, la más alta de la Unión Europea, situándose la femenina en torno al 36 . Por cierto que, mientras la eventualidad bajaba ligeramente en la empresa privada, aumentaba casi tres puntos en las administraciones públicas gallegas, sin que semejante incongruencia merezca la más mínima explicación por parte de la Xunta de Galicia. Por lo que respecta a los servicios de ayuda a la familia, tales como residencias de ancianos, escuelas infantiles o atención a los discapacitados, ocupamos los últimos lugares en España, que a su vez está a enorme distancia de la media europea y a distancias siderales de los países más avanzados. Todo ello ha conducido a una reducción de la tasa de natalidad en Galicia, hasta niveles inferiores a los que garantizan la sustitución de la población y por tanto el relevo generacional. La gravedad del problema llevó a las fuerzas políticas y sociales a la conclusión de que era imprescindible la puesta en marcha de un Plan de Revitalización Demográfica, construido a partir del consenso y de un enfoque integrador de las diversas dimensiones asociadas al problema demográfico. El 25 de abril del año 2000, el Pleno del Parlamento de Galicia aprobó por unanimidad una moción que instaba al Gobierno a presentar un programa global de actuaciones en este ámbito. La Xunta de Galicia presentó las bases de dicho programa, que fueron debatidas en la Cámara, presentando los grupos parlamentarios las correspondientes propuestas de resolución. Cuando sólo restaba la votación, ante la sorpresa general y violentando las normas del Parlamento, el Partido Popular y la Xunta impidieron su aprobación y mantuvieron bloqueado dicho proyecto hasta el final de la legislatura. Hoy, al inicio de un nuevo mandato democrático, con una revalidada mayoría por parte del Partido Popular y con el debate de los presupuestos de la Xunta en marcha, es necesario preguntarse: ¿dónde está el Plan?