MÁS TIMOS «DEL TELÉFONO»

ARTURO LEZCANO

OPINIÓN

16 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Por enésima vez nos llegan denuncias de los métodos que ciertos desaprensivos habituales hacen recaer sobre personas que viven la angustia de encontrar trabajo en medio de tanta prosperidad. En esta ocasión son dos los damnificados: Juan Manuel Balkuniec González, argentino hijo de gallega y con pasaporte español, residente en A Coruña; y Francisco Piñeiro, también de A Coruña. Un viejo truco Su experiencia la hemos referido con reiteración en este mismo lugar: usted llama a un teléfono de contacto para atender una oferta de trabajo y en seguida empiezan a pelotearlo de número en número, hasta que, cuando llega la hora de pagar, la factura se eleva astronómicamente, pues si el primer número -que figura en el anuncio por palabras- es normal, cuando a quien llama lo remiten a otro, éste siempre corresponde al prefijo 906, un tarifador más caro. «(...)Yo no regresé -dice Juan Manuel Balkuniec González- para vivir a expensas del Inem o de cualquier otro subsidio, sólo quiero compartir la experiencia adquirida y aprender, porque sé que tengo mucho que aprender, pero aprovecharse de aquellos que necesitamos trabajar es de una ruindad inconcebible(...)estas estafas a la buena fe y a los ahorros son muy duras de digerir y fundamentalmente no coinciden con la imagen que me transmitió mi madre(...)Confío en que alguna autoridad tome cartas en el asunto», espera. Francisco Piñeiro, asimismo, recuerda que «(...)De siempre ha habido caras que han intentado lucrarse con la desgracia ajena, y duele pensar que tras las esperanzas que mujeres y hombres ponen en anuncios(...)para poder sacar a sus familias adelante, las ganancias sean tan sólo para el anunciante(...)No sé -concluye su carta- si tras ese 906 hay realmente una oferta de empleo, tal vez sí o tal vez no». «Pase por taquilla» «¿Quiere usted saberlo? -propone- Pase antes por taquilla». La Voz de Galicia se ocupó en su día de controlar, en la medida de sus posibilidades, los teléfonos del 906, pero esta práctica fraudulenta del ping-pong telefónico no es fácil de erradicar, al menos por los medios de comunicación. Se trata, en definitiva, de un timo, o sea, de un delito.